Un siglo educando
Una carta pública escrita a puño y letra fue el verdadero impulso para que el colegio salesiano de María Auxiliadora pudiera construirse. El autor de aquella epístola fue el escritor cántabro José María de Pereda y con sus palabras provocó la adhesión de muchas personas que, anónimamente, aportaron dinero para que el edificio fuese una realidad.
La comunidad salesiana había llegado a Santander en 1891 para impartir cursos de formación que cubriesen las necesidades de escolarización que presentaba la región. Aquellas primeras clases tuvieron lugar en el número 7 de la calle Viñas (actual colegio La Anunciación) pero pronto, ante el gran número de alumnos que se matriculaban, fue necesario trasladarse a otro edificio.
El actual centro de los Salesianos (María Auxiliadora) comenzó su andadura en 1908, antes incluso de que la construcción se hubiese completado. Al frente de la institución estaba el padre Jesús Carballo, un prehistoriador cuyos restos han sido traslados recientemente al Panteón de Hombres Ilustres del cementerio de Ciriego.
La formación profesional
El centro de “Las Viñas” siguió abierto durante algunos años y en el nuevo colegio se cursaba el bachiller, con un internado que, como recuerda el director de los Salesianos, Alfonso Valcárcel, hizo mucho más fácil que gente de toda la provincia pudiera estudiar.
Aquella primera época, hasta el estallido de la Guerra Civil, el Colegio tuvo un gran esplendor, con un elevado número de alumnos, algo que en parte pudo deberse a la gratuidad inicial y a los precios populares que se aplicaron posteriormente. Además, surgieron algunos movimientos sociales como la asociación de antiguos alumnos, que tuvo una notable relevancia local y nacional.
Durante el período bélico, el edificio dejó de ser un centro educativo para convertirse, como tantos otros, en una cárcel al servicio de la autoridad de la República, primero, y de la impuesta por las tropas nacionales, más tarde.
En 1942 la propiedad volvió a los Salesianos. En esta segunda época, el Colegio comenzó a ofrecer otro tipo de servicios, como el de la formación profesional desde 1956, lo que impulsó la ampliación del edificio inicial, que había quedado sin concluir. En 1960 se abrieron el salón de actos y la Iglesia, que se ha convertido en la institución religiosa de referencia de esa zona de Santander.
En la última década, los Salesianos han intentando dar un aire más moderno al conjunto, tarea que comenzó con la rehabilitación de la fachada principal y que concluirá cuando el nuevo pabellón que Ingenor está construyendo esté acabado.
Educación preventiva
Durante sus cien años de existencia, por el colegio María Auxiliadora han pasado más de 40.000 alumnos, gracias a la labor de casi 500 docentes y de 21 directores, todos salesianos.
El modelo de enseñanza del Colegio, basado en la educación preventiva y en los valores cristianos, ha sido, según Alfonso Valcárcel, una garantía de futuro para los padres.
Escuelas abiertas para actividades de tiempo libre, deportivas y otro tipo de tareas han completado la oferta educativa de un colegio en el que han estudiado personas tan conocidos como el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla o el humorista Félix Álvarez.