Calidad en Dependencia abre en Mataporquera su cuarta residencia
La apertura de una nueva residencia para mayores no parece que debiera suscitar un particular interés, sobre todo si se tiene en cuenta que en la última década han sido 21 los establecimientos de este tipo que se han construido en la región. Sí lo tiene, sin embargo, cuando lleva este servicio básico hasta un rincón de esa Cantabria rural que tanto acusa el envejecimiento de sus habitantes y su despoblamiento, como Mataporquera y si se tiene en cuenta que puede ser la última residencia que se levante en la comunidad en bastante tiempo, dada la red de centros que ya existe y la demanda prevista por el Instituto Cántabro de Servicios Sociales (ICASS).
La residencia para mayores de Mataporquera es la cuarta del grupo cántabro Calidad en Dependencia. Con ella se evitará el desarraigo de los ancianos de la zona, que se veían obligados a trasladarse a otras localidades para ingresar en este tipo de centros.
El Centro de Atención a la Dependencia Santa Eulalia, que así se llama, está ubicada en el edificio que ocupaba la antigua Cooperativa Santa Eulalia, adquirido por el grupo promotor en 2014. Ocupa casi 2.500 metros cuadrados, distribuidos en tres plantas. Las habitaciones se han situado en las dos superiores dejando la inferior para el comedor, la cocina y los servicios auxiliares. También se incluye un gimnasio para ejercicios de rehabilitación, una zona donde se centralizan los servicios de enfermería y varias salas para los terapeutas.
Se cubre el mapa regional
El edificio tiene capacidad para 60 plazas de residencia geriátrica y 20 de centro de día. Estas últimas han sido concertadas en su totalidad y 15 de ellas ya están ocupadas. De las de residentes se han ocupado cinco por el momento, todas ellas privadas, pero el ICASS ya ha confirmado a la empresa que será concertada por la Administración cántabra. De hecho, para construir sus residencias este grupo se ha guiado por el mapa que publicó a mediados de la pasada década el Gobierno regional del PRC-PSOE en el que orientaban a los empresarios sobre las zonas necesitadas de este tipo de servicios.
La contrapartida a esas inversiones privadas era el compromiso por parte del Instituto Cántabro de Servicios Sociales de llegar a acuerdos de concertación que hicieran viable el sostenimiento de esas residencias, subvencionando muchas de sus plazas. De esa forma se ha ido cubriendo el mapa regional y se ha evitado que la oferta se concentre exclusivamente en la franja costera y, más en concreto, en las inmediaciones de los grandes núcleos de población.
Con la apertura de este nuevo centro en el municipio de Valdeolea también se ayuda a generar empleo, porque se prevé que la plantilla se eleve, al menos, a una treintena de personas, entre auxiliares de clínica, gerocultores, enfermeros, terapeutas ocupacionales y fisioterapeutas.
Un grupo cántabro
Desde enero del pasado año, el Grupo Calidad en la Dependencia, que llegó a gestionar siete centros en diversas Comunidades, aborda una nueva etapa en su trayectoria. El grupo cántabro se centra ahora en la gestión de cuatro residencias, todas ellas situadas en la región: la de San Cipriano, en Soto de la Marina, que también es centro de día; el Centro de Atención a la Dependencia Virgen de Valencia, en Puente Arce; el Centro de Discapacitados Mentales de Las Caldas del Besaya (Cadmasa) una residencia para varones con 18 años o más; y la recientemente inaugurada en Mataporquera.
En todas ellas, salvo la recién abierta, por razones obvias, el grado de ocupación es muy elevado. Las 90 plazas de la San Cipriano están cubiertas en su totalidad. Muy cerca de esa plena ocupación se encuentra también la residencia Virgen de Valencia, de Puente Arce, que cuenta con 101 plazas, y de las 93 plazas de que dispone la de Las Caldas están ocupadas 85.
Para atender los distintos centros, el Grupo cuenta con una plantilla de unas 200 personas, ya que cada residencia requiere cerca de medio centenar de trabajadores. Los servicios de atención indirecta y comunes a todos los centros se gestionan desde la central del grupo, situada en Soto de la Marina. Desde allí se lleva la central de compras y los servicios de mantenimiento, además de proporcionar el apoyo que necesitan en cuestiones laborales, calidad, prevención de riesgos o protección de datos. También se han concentrado los servicios de limpieza y cocina, que se gestionan desde la central.
Control mediante las nuevas tecnologías
El avance de las nuevas tecnologías ha permitido al grupo Calidad en Dependencia incorporar nuevos sistemas que van más allá del simple control de accesos en las residencias que gestiona. Tanto el centro de Puente Arce como el recientemente inaugurado están dotados de un sistema de ‘control de errantes’ que impide que residentes con deterioro cognitivo puedan traspasar las puertas del centro sin que salten las alarmas. Mediante una pulsera o un collar que portan –dependiendo de su capacidad funcional– los encargados del centro pueden monitorizar en un ordenador dónde están los residentes en cada momento.
Esta pulsera o collar cumple también las funciones de llamador de urgencia, en vez de los pulsadores fijos que la legislación obliga a instalar en las habitaciones y en los baños. El sistema se está instalando también en la de San Cipriano y se proyecta implantarlo más adelante en el centro de Las Caldas, que plantea más dificultad por la antigüedad y las características del edificio.
Se redujo la aportación pública por plaza
El precio medio de una plaza en Cantabria oscila entre los 1.500 euros al mes y los cerca de 1.800 en caso de dependencia severa. El Icass valora el patrimonio y los recursos de cada solicitante y en base a ello establece el porcentaje que la Administración aporta para cubrir el precio de la plaza. Esta aportación ha venido sufriendo desde el 2012 una evolución a la baja. El residente ha pasado en cuatro años de pagar el 38% del coste de la plaza al 50%. Actualmente, el Gobierno regional paga entre 40 y 52 euros al día por cada plaza de residente concertada.
Con la apertura de la residencia de mayores de Mataporquera, Cantabria cuenta con 61 centros y con 6.615 plazas, de las que el 74% están concertadas. Unas cifras que desde algunas empresas del sector se consideran suficientes para cubrir las necesidades de la población, a pesar de su progresivo envejecimiento, aunque ésta es una opinión controvertida. Por otro lado, los nuevos modelos de atención a los mayores y dependientes se orientan más hacia la permanencia en su domicilio, con los servicios sociales que precise, que hacia su traslado a una residencia, aunque siempre serán necesarias.