Peligra la acción exterior de la Cámara
El pasado año, 169 empresas regionales se asomaron al exterior visitando países o participando en ferias internacionales de la mano de la Cámara de Comercio de Cantabria. Para este ejercicio se han previsto otras 16 acciones promocionales y así viene ocurriendo desde, al menos, la creación del Plan Cameral de Promoción de Exportaciones, prácticamente el único nexo que queda entre las Cámaras, tras la transferencia de competencias a las autonomías.
Sin embargo, en 2012 esta agenda puede quedar vacía o reducida a su mínima expresión. El decreto que el pasado mes de diciembre suprimía las cuotas camerales obligatorias y abría paso a la afiliación voluntaria de las empresas arroja una fuerte dosis de incertidumbre sobre la posibilidad de que estos organismos puedan continuar con el fomento de la exportación. A menos que las empresas respondan pagando las cuotas de forma voluntaria o las comunidades autónomas, de las que las Cámaras dependen, acudan en su ayuda con financiación pública.
La cuota cameral que hasta ahora estaban obligados a pagar los empresarios no era sino un pequeño porcentaje (el 0,75%) del Impuesto de Sociedades, que se derivaba hacia las Cámaras y que, por lo tanto, estaba relacionada con los beneficios que obtenían las empresas. En el caso concreto de Cantabria, de las 36.383 sociedades que figuran en el censo manejado por la Agencia Tributaria, cerca de la mitad (el 45,7%) quedaban exentas de pagar cuota a la Cámara por no declarar beneficio. Para otro 46,6% de las empresas, la obligación de pago suponía menos de cien euros al año; el 6,3% debía ingresar en las arcas de la Cámara entre cien y 600 euros anuales y tan solo el 1,3% (485 empresas) estaban obligadas a contribuir con más de 600 euros al año.
Esta vinculación de la financiación a los beneficios de las empresas siempre ha provocado que los presupuestos de las Cámaras hayan tenido que adaptarse al momento económico que atravesaba el tejido empresarial al que representan. También ha propiciado que los servicios que prestan hayan sido financiados mayoritariamente por las grandes empresas en beneficio de las pymes.
Esto es aún más evidente en el caso de la exportación. Los recursos que se obtenían por la cuota cameral obligatoria debían ser empleados en dos tareas concretas: la financiación de las acciones en el exterior, a la que se destinaban las dos terceras partes de esos recursos, y la formación.
Desaparece la mitad del presupuesto
En el caso de Cantabria, la supresión de las cuotas obligatorias significa la pérdida de la mitad del presupuesto total de la Cámara y la práctica desaparición de los recursos que se venían empleando en promocionar acciones comerciales en el exterior. De los cuatro millones de euros con que cuenta la Cámara para este ejercicio, unos dos millones proceden de las cuotas. El resto, salvo un pequeño ingreso por impartir cursos de formación, son fondos obtenidos de la Unión Europea, ya sea para gestionar las becas Leonardo para estudiantes o por haber ganado concursos, en competencia con otras Cámaras, como el de transferencia de tecnología entre empresas.
Con los recursos procedentes de las cuotas, la Cámara cántabra no solo organizaba y gestionaba misiones comerciales o la presencia de nuestras empresas en ferias internacionales, sino que también contribuía a sufragar parte de los gastos de desplazamiento. Entregaba una bolsa de viaje que podía alcanzar hasta el 50% de los costes de traslado y alojamiento y financiaba, en idéntico porcentaje, la agenda de trabajo (visitas a empresas, contactos con consultores, etc) que la propia Cámara había preparado.
Incluso documentos exigidos en el tráfico internacional, como los de Admisión Temporal de Mercancías (cuadernos ATA) o los Certificados de Origen Comunitario, eran expedidos por la Cámara de forma gratuita. También sin coste alguno para las empresas se atendían las consultas sobre cartas de crédito, fórmulas de pago o cualquier otra cuestión, planteada por las empresas que no contaban con un departamento especializado en comercio exterior.
Ante la situación creada por la pérdida de los ingresos de la cuota obligatoria, la Cámara de Comercio de Cantabria se ha replanteado la gratuidad de parte de estos servicios. Desde el 1 de mayo se cobra la expedición de los Certificados de Origen Comunitario, necesarios para que las mercancías puedan acogerse al trato preferencial que la UE concede a un gran número de países. Parece un simple aviso de lo que la supresión de la cuota cameral puede suponer para la acción exterior de la Cámara cántabra que, a partir de 2012, puede verse obligada a limitar las acciones de promoción exportadora a las que lleven a cabo el ICEX o Sodercan.