Las nuevas fábricas, sin luz
Las insuficiencias en el suministro eléctrico se han convertido en un lugar común en el debate sobre el futuro económico de Cantabria, pero nadie sospechaba que los grupos electrógenos se fuesen a convertir en compañeros inseparables de las nuevas plantas industriales que se construyen en la región.
Por si no bastara con las sospechas sobre la deficiente infraestructura eléctrica con que se han construido muchos de nuestros polígonos, una rigurosa interpretación administrativa ha venido a complicar aún más las cosas y se acumulan las quejas sobre la tardanza del Servicio de Ordenación de la Dirección General de Industria en informar los expedientes, un trámite sin el que resulta imposible contratar el suministro eléctrico.
El problema se agrava en el caso de las nuevas plantas, al haberse suprimido la autorización que permitía contratar provisionalmente con la compañía eléctrica para probar las máquinas. Ahora es preciso contar con la autorización definitiva para poder hacerlo, lo que dilata y complica la puesta en marcha de las instalaciones.
Un ejemplo de las circunstancias que se dan en la región ha sido el retraso en la inauguración del nuevo aparcamiento subterráneo de Torrelavega al no haber obtenido a tiempo el preceptivo permiso de Industria para encender la iluminación de la plaza bajo la cual se ubica en la fecha prevista por la empresa.
Exceso de celo
Para obtener el suministro eléctrico, el propietario de la nave o la fábrica necesita contar con un boletín sellado por la Dirección General de Industria, en el que se informa positivamente el expediente. Pero un exceso de celo en el control de los proyectos dilata en varios meses un procedimiento que en otras comunidades autónomas se resuelve en semanas: “El problema está causado por la particular manera en que un funcionario entiende la aplicación de lo que dice la ley”, apunta una de las ingenierías afectadas por esta situación. Gran parte de la tardanza en informar el proyecto estaría causado, según esta fuente, por el personalismo con que se lleva a cabo esta tarea.
Para agilizar la instalación de industrias, la ley acepta que la certificación de un proyecto sea realizada por técnicos cualificados, sin necesidad de la comprobación administrativa de cada uno de los elementos del proyecto. Esta capacidad certificadora hace tiempo que le está reconocida a los denominados Organismos Colaboradores de la Administración, que en el sector se conocen por su acrónimo (OCAs) algo que, sin embargo, no parece del todo real en Cantabria.
Desde las consultoras también se critica lo que se considera “arbitrariedades”, como el rechazo por ese departamento de Industria de los proyectos globales, en los que se incluye tanto la obra civil como las instalaciones con que se dota la planta (luz eléctrica, aire acondicionado, aire comprimido, vapor, frío industrial, etc). Aunque la legislación permite esa presentación conjunta, el Servicio de Ordenación exige un proyecto para cada tipo de instalación, lo que, además de dilatar el proceso, encarece la presentación de estos proyectos, al obligar a visarlos por separado.
El resultado de este particular modo de llevar a cabo la tramitación administrativa es un retraso en la puesta en marcha de las nuevas plantas industriales y un gasto añadido, ante la necesidad de recurrir a equipos electrógenos, algo que está generando bastante enfado en los empresarios afectados. “Tiene que haber voluntad política para agilizar el proceso de tramitación”, se pide desde las consultoras, aunque alguna apunta otras razones: “Quizá el problema de fondo es que no hay energía suficiente en Cantabria y existe una consigna para demorar las autorizaciones para contratar con Viesgo”.
En estos momentos se ven obligadas a trabajar con grupos electrógenos las empresas instaladas en el nuevo polígono de Requejada –incluida una fundición de gran consumo–, las últimas que se han instalado en el polígono de Guarnizo y ha estado en trance de tener que hacerlo Unitono, ya que Viesgo tiene dificultades para dar respuesta al crecimiento de la demanda energética de la zona. También empiezan a tener problemas semejantes algunas instalaciones ganaderas.
El uso de generadores autónomos sólo puede ser considerado por los empresarios como una solución de urgencia, dado que el coste del kilovatio obtenido de esta forma es entre tres y cuatro veces más caro que el adquirido a la red eléctrica. En empresas de consumo significativo este hecho es suficiente para acabar con sus posibilidades de resultar competitivas.
La insólita situación energética empieza a crear dudas en algunos proyectos de inversión industrial y cuestiona la suficiencia de las inversiones realizadas en los últimos años por Viesgo en su red de distribución. Tanto, que algunos afectados ponen en duda, incluso, las bondades de la liberalización del sector energético, a las que achacan estos efectos. Pero las quejas más preocupantes son las que cuestionan la posibilidad de resolver este problema a corto plazo, ya que la construcción de las subestaciones necesarias llevará un tiempo.