Un regalo de 90 millones de euros
Así como las grandes operaciones anteriores del Santander estuvieron exentas del Impuesto sobre operaciones societarias, dado que la legislación española había introducido una salvedad procedente de la normativa comunitaria para fomentar las fusiones, en este caso se trata de una compra convencional en metálico y parece inevitable que el Banco pague el 1% por la macroampliación de capital que se dispone a aprobar el 27 de julio.
El ingreso no puede darse por materializado, dado que está sometido a la propia incertidumbre de la operación de compra. El Santander anunció el pasado 29 de mayo que participa en un consorcio con su antiguo socio el Royal Bank of Scotland y con Fortis para la adquisición del holandés ABN Amro, pero no se descarta la aparición de ofertas competidoras. El bocado es demasiado grande para cualquiera de los tres y la intención de los compradores que se han presentado conjuntamente es trocearlo. Del ABN Amro, el Santander está especialmente interesado en adquirir el Banco Real brasileño, el Antonveneta italiano y el Interbank, una entidad de consumo de tamaño bastante menor, en Holanda. Para ello necesita 19.900 millones de euros que sacará de su propia liquidez, de la venta de patrimonio inmobiliario y de una operación interna de capital que tiene dos vertientes. Por una parte, propondrá a los socios una ampliación de 4.000 millones de euros y, por otra, una emisión de 5.000 millones en bonos convertibles.
Estas últimas cotizarán en la Hacienda cántabra por el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales, ya que el factor relevante para determinar la Administración competente en la recaudación de este impuesto es la ubicación de la sede social de la compañía.
Aunque el tipo fiscal del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados es del 1%, el ingreso que puede deparar una operación de semejante volumen llega a los 90 millones de euros, dieciocho veces la cuantía presupuestada por el Gobierno cántabro para la recaudación anual por este concepto.
La cantidad a pagar en el Registro Mercantil también será muy significativa, aunque estará a años luz de las que en su día se abonaron por las fusiones de los bancos Bilbao y Vizcaya o del Central con el Hispano, ya que, a la vista de estas cuantías desproporcionadas, el Gobierno puso límites en las escalas de aranceles aplicables.
Cantabria, como las demás regiones, no participa en la recaudación del Impuesto de Sociedades, el gran aporte fiscal del Banco Santander cada año, pero también se beneficia el 35% del IVA que genera el Banco, si bien es cierto que la mayoría de las operaciones financieras están exentas de este impuesto.