La ciencia al día

Asteroides sobre la Tierra

En el año 2019 es posible que un asteroide caiga sobre la Tierra y aunque el riesgo de que esto suceda parece muy escaso, algunos científicos trabajan para poner remedio a esas amenazas del espacio para evitar que acabemos como se supone que acabaron los dinosaurios, nuestros antecesores en esto de dominar el planeta.
Concretamente la empresa española Deimos Space está haciendo un estudio de viabilidad para un proyecto que ha bautizado con el español y universal nombre de Don Quijote. Lo que se proponen es lanzar dos vehículos sonda al espacio para que uno choque con un asteroide y lo desvíe y el otro haga un seguimiento de los cambios de trayectoria y remita la información a nuestro planeta. Cuando este estudio se termine este mismo año, se seleccionara un asteroide para llevar a cabo la prueba.
En la práctica esto va a significar que el asteroide golpeado por la nave espacial a una velocidad de 36.000 kms por hora sufrirá una desviación de unas milésimas de grado en su trayectoria y una vez conocido el resultado de este experimento, eso nos permitirá averiguar la fuerza de impacto que sería necesaria para actuar sobre cualquier pedrusco espacial que pueda representar una verdadera amenaza para este valle de lágrimas.

El agujero de la Antártida

El agujero en la capa de ozono en la Antártida, del que ya parece que nos hemos olvidado, sigue estando en su sitio; pero la novedad positiva es que este año puede empezar a deshacerse dos meses antes de lo habitual puesto que su profundidad actual es bastante menor de lo que se pensaba.
Es cierto que ha habido un ligero descenso en en la cantidad de sustancias nocivas para la capa de ozono, pero eso, según los investigadores del Instituto Meteorológico Nacional de los Países Bajos, no es una explicación suficiente para esta recuperación. En su opinión, la mejoría de capa de ozono sólo puede justificarse por la variabilidad natural de la circulación atmosférica, que influye el tamaño y la disposición del agujero de un año para otro.
Explican que, al estar el agujero rodeado por un vórtice de fuertes vientos, no es posible el intercambio de aire entre la región polar y las latitudes medias. Cuando aumenta la temperatura, los vientos amainan y el aire pobre en ozono del vórtice se mezcla con el aire más rico en ese gas que está fuera, lo que propicia una mejor distribución de la capa de ozono y hace que el agujero se disipe.

Una nueva forma de carbono

El premio Erasmus de la Academia Europea de 2002 se ha concedido al profesor Harold Kroto por el descubrimiento de una nueva forma de carbono.
El carbono es de los elementos más abundantes en el Universo y tiene dos formas comunes que son bien conocidas por todos: los diamantes y el grafito, aunque el precio de los primeros no parece corresponderse con esa abundancia estelar, dicho sea de paso.
Fue en 1985 cuando Kroto y sus colegas encontraron en el espacio interestelar una forma de carbono completamente nueva, integrada por 60 átomos dispuestos en icosaedro.
Esta forma del carbono ha sido sintetizado desde entonces en laboratorios y ha encontrado aplicaciones muy diversas que van desde la electrónica hasta la administración de medicamentos.

Los secretos del intestino

El proceso de envejecimiento tiene numerosos efectos sobre el cuerpo humano, pero el cambio en la composición de la flora intestinal es uno de los más misteriosos y constituye el centro del estudio en un proyecto investigador llamado Crownalife.
Este estudio examinará y caracterizará los millones de bacterias más beneficiosos que hay en nuestro sistema digestivo para posteriormente desarrollar estrategias de nutrición que puedan mantenernos sanos y en equilibrio, sobre todo pensando en las personas mayores.
Mientras casi el 70% de las bacterias presentes en los intestinos de los niños se pueden identificar a fecha de hoy, en cambio entre la población de los ancianos las cifras caen hasta el 8% y además se multiplican las familias de microorganismos.
Los científicos creen que esto puede tener un papel en el desarrollo de las enfermedades y esperan poder desarrollar alimentos en función de los distintos tipos de bacterias, que proporcionen beneficios significativos para la salud.

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