El gigante Ingram reconoce el valor tecnológico de Cantabria

Si ha habido algo común a todos los gobiernos que ha tenido la autonomía ha sido el deseo de atraer a grandes empresas industriales capaces de generar un gran volumen de puestos de trabajo en la región. Y, en muchos de los casos, las tentativas se han saldado con un costoso fracaso para las arcas públicas o con resultados muy alejados de las expectativas.
Por su cuenta, una empresa tecnológica cántabra, Softec, ha captado el interés de una gran multinacional norteamericana como Ingram Micro, a la que ha vendido su filial SofCloudiT. La llegada de Ingram a Santander ha supuesto la creación de 63 puestos de trabajo en menos de un año y la proyección mundial de los servicios que presta SofCloudIT hace suponer que su plantilla seguirá aumentando, gracias a la potencia comercial de su nuevo propietario, el mayor distribuidor de tecnología del mundo.
Lo ocurrido con esta empresa cántabra no tiene por qué ser un caso aislado, ya que una de las claves de su éxito reside en el entorno que ofrece Cantabria, algo que puede ser compartido por otros proyectos.

Una apuesta por la ‘nube’

Cuando Softec creó la filial que ha sido adquirida por Ingram Micro intuía que el modelo cloud –la prestación de servicios externalizados a empresas a través de internet– iba a suponer un cambio radical en el modo de gestionar las necesidades tecnológicas y comerciales.
Hasta ahí, Softec había pasado por varias etapas. La firma fue creada en 1998 por Roberto Fernández y otros dos socios para explorar las posibilidades que brindaba a las empresas un entonces incipiente internet, ofreciéndoles servicios de alojamiento web y de registro de dominios.
Tal y como lo recuerda uno de los socios fundadores, Zargo Alejandro Claudios, “aquella fue una época de subsistencia. Internet no se conocía y era más fácil vender un millón de latas de algo por el procedimiento tradicional que una sola lata a través de la Red”. Pero la elección había sido acertada, y tan solo dos años después de su creación una empresa vasca, Softec, entraba como socio mayoritario. Aquellos fueron años de aprendizaje de cómo funciona una gran empresa, una experiencia que se reforzó cuando Softec, a su vez, fue adquirida en 2006 por Ibermática, uno de los principales grupos tecnológicos españoles.
La empresa continuó dedicándose a la prestación de servicios en la Red, con la ventaja de que ya empezaba a extenderse la cultura de internet, sobre todo tras la explosión de las puntocom en torno al año 2000. Sin embargo, su situación dentro de una gran multinacional y sujeta a sus ritmos de gestión, limitaba su capacidad de maniobra, y en 2009 los tres socios fundadores decidieron recomprar su participación en Softec y reorientarla hacia la tecnología de venta por internet. Contaron para ello con el apoyo de Sodercan y la entrada como socio inversor de Cantabria Capital, la primera compañía de capital riesgo creada en la región.
El nuevo plan de negocio pasaba por atender una demanda en alza, la de muchas empresas que necesitaban soporte tecnológico para hacer ventas a través de internet. Para ello, Softec adquirió una plataforma creada por la compañía Parallels Automation, que permitía automatizar todos los procesos del comercio electrónico, un software que les supuso una gran inversión y que solo poseen en propiedad las grandes multinacionales de telecomunicaciones.
Con esa herramienta, Softec Internet comenzó a desarrollar las integraciones de sistemas (conectores) para los clientes que querían vender sus productos en la Red. La creciente importancia de estos servicios les animó a crear un departamento específico, denominado SofCloudiT: “Vimos que esa plataforma tenía mucha demanda y que había un nicho de mercado bastante interesante –señala Zargo Alejandro– y decidimos generar una nueva división dentro de la empresa para incorporar productos de terceros”.
La iniciativa fue acertada y la facturación fue creciendo desde los 200.000 dólares del primer año de actividad (2011) al millón logrado tres años después, y entre sus clientes empezaron a aparecer grandes compañías internacionales como American Mobile, Google, Telefónica Acens, Embratel, Sprint o IBM.
Además, habían pasado a estar en el radar de las grandes empresas tecnológicas, dado el escaso número de firmas que en todo el mundo realizan integraciones de sistemas como hace SofCloudiT.

Llega Ingram Micro

Una de las que se interesaron por la filial de Softec fue la multinacional norteamericana Ingram Micro, un gigante que ocupa el puesto 62 en la lista Fortune de las 500 mayores empresas del mundo, gracias a una facturación de 46.000 millones de dólares y a una plantilla de 22.000 empleados.
A finales de 2014 el interés de Ingram se materializó en la compra de SofCloudiT y la sede de Santander pasaba a ser otro centro de trabajo del grupo. La intención del nuevo propietario no era trasladarla a Estados Unidos, porque entendía que esta ubicación aporta valor en sí mismo: “Si quieres tener un crecimiento rápido te hace falta un entorno donde tus costes sean razonables y donde puedas contar con gente de talento”, resume José Luis Sánchez, el director de SofCloudiT, al explicar las razones que han llevado a la multinacional norteamericana a apostar por la compañía y por su ubicación. “Cantabria tiene unas ventajas competitivas con respecto a otras comunidades –continúa Sánchez–, gente con buena formación, a un coste muy razonable y una ubicación geográfica que propicia una baja rotación en las plantillas, lo que te da estabilidad. Además, es una región pequeña en donde la relación con la Administración pública o con la Universidad es muy estrecha, mientras que en comunidades o ciudades grandes eres uno más”, concluye.
Con estos factores favorable, las capacidades de SofCloudiT y el potencial de Ingram el crecimiento no se ha hecho esperar. Los 19 trabajadores con los que contaba la empresa cántabra en el momento de la compra (a finales de 2014), se han convertido ya en 82, y la previsión es acercarse al centenar de empleos.
La dirección de la empresa también cree que puede servir para el retorno de profesionales que han tenido que salir de la región para encontrar trabajo.
Por su parte, Softec Internet, desvinculada ya de su antigua filial, continúa prestando de servicios tecnológicos para empresas y prepara un nuevo proyecto para el que espera una proyección semejante al que ha tenido su exitosa filial.
Será un ejemplo más de que Cantabria quizá deba reorientar sus esfuerzos en la captación de empresas, apoyándose en sus atractivos para un sector como el de las nuevas tecnologías.

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