Ana Patricia Botín, la continuidad

El liderazgo de la familia Botín no podía discutirse mientras la evolución de la entidad ha sido deslumbrante, méritos que pueden atribuirse a Emilio Botín Sanz de Sautuola y a su hijo Emilio Botín García de los Ríos, pero Ana Patricia ha tenido que ganarse el puesto en sus anteriores cometidos y tendrá que reivindicarse día a día.
Un sondeo de la BBC la había considerado el año pasado como la tercera mujer más poderosa del Reino Unido –donde presidía la filial del Santander– después de la reina y la ministra del Interior. El fallecimiento de su padre la ha convertido, de la noche a la mañana, en la presidenta del mayor banco de la zona euro. Un cargo especialmente singular en un país, como España, que solo tenía a dos mujeres como presidentas de empresas del Ibex, Ana María Díaz (Dia) y Esther Alcocer Koplowitz (FCC).
En un banco tan práctico como el Santander, la primera decisión de Ana Patricia es ser conocida a partir de ahora sólamente como Ana Botín, para evitar confusión en algunos países entre el segundo nombre y el apellido. La segunda, confirmar en la asamblea general del banco celebrada en septiembre que seguirá los pasos de su padre; y la tercera, dejarse ver en su primera visita institucional con la presidenta de Andalucía, la socialista Susana Díaz. Unos mensajes que el tiempo ayudará a interpretar.
Para quienes sacaron como conclusión de su primera junta que su único objetivo será ganar más dinero, expuso días después en una videoconferencia con trabajadores del grupo repartidos por todo el mundo que tanto como ganar dinero le importa el cómo se haga.
Puede que en España la consideren aún joven para tan alta responsabilidad, pero su padre llegó a la presidencia del banco con nueve años menos (a los 45) y ella ha tenido cargos muy relevantes en varios países, de forma que conoce mucho mejor los mercados internacionales de lo que los conocía su padre. Y tendrá que hacer cambios. Los fondos de inversión anglosajones, que tienen la mayoría del capital del banco, creen que es hora de quitarle años al consejo, procediendo a una renovación. El nombramiento de Javier Marín el año pasado como consejero delegado ya marcaba este camino.
Ana Botín está casada con un ingeniero agrícola sevillano, Guillermo Morenés, que a pesar de su carácter festivo, es tan reacio a las declaraciones públicas como ella. Ambos son padres de tres hijos (Felipe, Javier y Pablo). Como el resto de la familia Botín, nunca han sido demasiado amigos de participar en los círculos de poder o del famoseo. Su vida ha estado centrada en lo profesional, a veces con sinsabores, como le ocurrió a Morenés con una agencia de intermediación financiera creada con su cuñado Javier Botín, que se fue al traste al verse afectada en fondos que comercializaba por la estafa de Madoff. Ambos perdieron una importante cantidad.
Los miembros de la familia han reproducido los papeles de sus progenitores y se dedican a las finanzas, como el padre, o a la cultura, como su madre, que cultivan con discreción y sencillez. Casi todos conservan sus contactos con Santander si bien son pocas las personas de la región que pueden decir que mantienen una vinculación estrecha con ellos.

Javier presidirá la Fundación

A medida que la residencia de la mayoría se ha ido trasladando a Madrid, su principal nexo de unión con Cantabria es la Fundación Botín, de la que ha sido nombrado presidente Javier, que también está al frente del Golf de Pedreña, otra de las debilidades de la familia.
Javier Botín tiene 40 años y es miembro del Patronato desde 2004. Licenciado en Derecho por la Universidad Complutense, es presidente y consejero delegado de JB Capital Markets, primera sociedad de valores independiente de España por capitalización. También forma parte del Consejo de Administración del Banco Santander desde 2004.
La Fundación Botín es la primera fundación privada de España por volumen de inversión. Fue creada en 1964 por Marcelino Botín y Carmen Yllera y su actual patronato está formado por Javier Botín, su tío Jaime y sus hermanos Emilio, Ana Patricia, Paloma y Carmen. El secretario y director general es Íñigo Sáenz de Miera.
Al asumir la presidencia del Patronato, Javier pasa a presidir también la sindicación de acciones de la familia en el Banco Santander, que representa un 0,663% del capital social. La sindicación comprende 79.491.112 acciones del banco, de las que 6.552.426 corresponden a la herencia yacente de Emilio Botín y 13.154.682 a Ana Patricia.
Javier aporta al sindicato 16,3 millones de acciones, su hermano Emilio 16,8, y sus hermanas Paloma y Carmen 7,8 y 8,6 millones, respectivamente.
Una sociedad paterna, Latimer Inversiones posee los derechos de voto de 553.508 acciones correspondientes a la Fundación Botín, mientras que otras firmas familiares, Cronje y Nueva Azil, disponen de 9,57 millones de títulos.

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