A la caza de los patrimonios cántabros

Cantabria es una región con mucho potencial para la banca privada, las entidades especializadas en la gestión de grandes patrimonios que viven momentos de ebullición al calor del crecimiento económico del país. Así se desprende del estudio realizado por Banif, la filial de banca privada del Grupo Santander, que gestiona en Cantabria 834 millones de euros de cerca de 1.500 clientes.
Banif ha detectado en la región un mercado potencial de 7.154 familias con más de 150.000 euros (25 millones de pesetas) en activos líquidos depositados en entidades bancarias o cajas de ahorros. Esto supone un patrimonio de 2.871 millones de euros susceptible de ser captado por las entidades de banca privada que operan en Cantabria.
Frente a lo que habitualmente sucede en otras regiones donde los grandes patrimonios suelen estar concentrados en la capital y en los núcleos importantes de población, en Cantabria se da una notable dispersión de los potenciales clientes que interesan a la banca privada. Así, en Santander se localizan 2.705 familias con más de 150.000 euros de patrimonio líquido y en Torrelavega otras 744, mientras que los 3.705 que restan hasta la cifra detectada por Banif en su análisis, estarían diseminados por el resto de la geografía cántabra.
Aunque parte de estos grupos familiares ya son clientes de este banco, los responsables de la entidad han subrayado el amplio recorrido que aún le resta a la banca privada en esta comunidad, así como el mayor poder adquisitivo de su clientela cántabra. El patrimonio medio de las 1.079 unidades familiares que gestiona Banif en Cantabria es de 772.000 euros, frente a los 600.000 de su cientela media nacional. Los resultados obtenidos en Cantabria hacen que su oficina regional se sitúe entre las siete primeras por volumen de actividad de las 35 con que cuenta en todo el territorio nacional, y su previsión es crecer este año un 20%, tanto en clientes como en saldos.
El estudio resalta también el perfil de moderado riesgo que adopta el inversionista cántabro. Sus clientes se decantan mayoritariamente –el 54%– por las Sociedades de Inversión de capital variable (SICAV), una modalidad de inversión colectiva que cuenta con ventajas fiscales –las plusvalías de la cartera tributan sólo al 1%– y un mayor control sobre la gestión por parte del accionista.
La eliminación del impuesto de sucesiones en Cantabria ha tenido también su reflejo en las decisiones adoptadas por algunos clientes con grandes patrimonios, que han optado por trasladar su domicilio fiscal a esta comunidad.

Hacia un servicio global

La presencia de la filial del Grupo Santander en Cantabria se remonta a 1989, aunque la entidad fue creada hace 42 años.
A lo largo de su historia, la banca privada ha ido adecuando su modelo de servicio a las necesidades que sus clientes iban demandando. Si en los años 70 la principal necesidad era el asesoramiento en la compraventa de valores, en los 90 pasaba a ser la gestión de carteras y en 2000 el asesoramiento global sobre el patrimonio. En 2004, Banif ha optado por un modelo de banca privada global. Este nuevo planteamiento une las funciones de asesoramiento en inversiones y gestión patrimonial, típicas de su actividad, con la operativa bancaria más sencilla –cuentas corrientes o domiciliaciones–, así como el acceso a créditos, seguros o planes de pensiones.
“Hasta ahora –explica el director territorial de Banif, José Martín de la Rosa– la banca privada tenía la imagen de ser una banca de inversiones, pero el cliente que necesitaba soluciones a sus problemas cotidianos tenía que irse a bancos comerciales. En Banif hemos querido cubrir también esa necesidad y dar un servicio global”. Un modelo que, a buen seguro, adoptarán muchos otros.

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